Cuando servir a Dios te aleja de Dios: el peligro de perder tu primer amor

¿Es trabajar en el servicio del Señor una garantía de que las cosas van bien en la vida cristiana?🤔

Uno de los temas más delicados y del cual casi nadie habla es el tema del trabajo arduo que muchos creyentes en Cristo hacen para que las iglesias donde nos congregamos sigan marchando. Porque claro, las cuentas no se pagan solas y las iglesias no se limpian por arte de magia, no hay una oración secreta que haga que las sillas, el equipo de sonido o los instrumentos viejos se reemplacen de un solo.

Se necesita que haya quienes se esfuercen y velen porque la obra del Señor marche bien y se mantenga firme en el tiempo. Y es muy espectacular cuando todos se unen para colaborar en pro del mejoramiento continuo de la iglesia donde asisten, pues le llegan a tener mucho aprecio.

Todo lo anterior parece muy coherente, y un amor genuino hacia Dios expresado a través del servicio. Sin embargo, en la Biblia encontramos un caso curioso; el Señor habla a una congregación muy entregada precisamente al servicio en la obra, una iglesia muy ferviente y leal, y le dice algo inesperado, una frase que se sale de toda lógica humana:

"... Tengo contra ti que has dejado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4)

Al analizar esta palabra nos damos cuenta de que a veces estamos tan conectados en el trabajo por la obra, que nos olvidamos de lo más importante, del dueño de la obra. Lo cual nos debería llevar a pensar que el trabajo duro a veces puede desviarnos del verdadero objetivo.

Como la historia de Marta y María, que cuentan los evangelios, donde Jesús el Señor, llega a visitarlas, y mientras Marta hacía de todo, yendo de aquí para allá, María simplemente se sentó al lado de Él a escucharle hablar (Lucas 10:38).

Y eso es lo que a veces perdemos, hacemos de todo para que en la obra no falte nada que al final lo que falta es nuestra presencia. Estamos... sin estar.

Aquella iglesia era la iglesia en Efeso, pero el Señor Jesús en su amor, le dio el remedio: "... Arrepiéntete..." (Apocalipsis 2:5). A así mismo Marta, finalmente oyó a Jesús decirle que la mejor parte la había escogido María (Lucas 10:42).


Por lo tanto, aunque es necesario servir en la obra de Dios, eso pierde sentido totalmente si de repente, por aquello, nos descuidamos de prestar oído a la prédica, de disfrutar de los himnos y coritos, de orar conscientemente... aspectos muy básicos, pero que constituyen el todo de un creyente conectado con Dios.

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